miércoles, 25 de febrero de 2009

Sobre el Tribunal de Camboya


El 17 de febrero pasado se realizó el primer juicio en contra de uno de los líderes de los Jemeres Rojos, Duch, quienes son responsables de uno de los episodios más vergonzosos de la historia, un genocidio comparable al de los armenios de principio del siglo pasado o al de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Dicho juicio nos dice que sí es posible redimir los crímenes de la historia y niega la premisa de que “todo esta permitido” por los gobiernos, ya que nunca serán juzgados.

Pol Pot, el principal líder de la Kampuchea Democrática, murió en 1998 sin ser juzgado por sus actos. Se pensaba que después de su muerte no sería necesario continuar con el establecimiento de un Tribunal Especial por el crimen; sin embargo, es importante señalar las acciones llevadas a cabo por organismos internacionales, como Human Rights Watch o Amnistía Internacional, quienes han continuado con la búsqueda de justicia para los afectados del régimen y para los tres millones de personas desaparecidas entre 1975 y 1979.

Es preciso seguir de cerca el desempeño de dicho tribunal, así como la posición del nuevo presidente de Estados Unidos, quién tampoco debe olvidar el vergonzoso error llevado a cabo por el gobierno de su país durante la invasión a Vietnam y su responsabilidad en las posteriores consecuencias durante la guerra en Camboya.

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